Una pequeña brisa movió el pelaje de la criatura que se acercó al lago para beber. El agua era tan clara que podía reflejarse el cielo en ella, pero la criatura abrió los ojos como platos al ver el cielo cambiar de color, de un azul claro a un verde enfermizo y oscuro. El cielo rugió de dolor y enormes bolas de fuego cayeron sobre la tierra árida, los enormes meteoros arrasaron el lugar dejando un cráter enorme en el lugar de impacto. Acto seguido los restos del meteoro cobraron vida y se levantaron quemando la poca vida restante. Los enormes infernales comenzaron a marchar sobre las pequeñas aldeas construidas y dejaron ceniza a su paso.

Una horrible criatura se asomó a un risco acompañado de cientos de demonios que  miraban con una sonrisa fatal la ciudad que se divisaba a lo lejos. El señor del foso Mongrethod ordeno a la legión de demonios atacar la ciudad que aparentemente era la capital de Xandros. Con una horrible voz exclamo:

-Que los fuegos de la Legión consuman este mísero mundo. A partir de hoy estas insignificantes criaturas me conocerán como El Destructor de Xandros- concluyo y cargo hacia la ciudad.

En cuestión de horas el mundo había sido arrasado y las ciudades consumidas.

K01

-Melnazzar-dijo una voz tan terrorífica que habría despertado a cualquiera de su más profundo sueño. Pero el señor del terror abrió los ojos con calma.

-He tenido el mismo recuerdo otra vez hermano, cuando acompañábamos las operaciones militares de la Legión-

Se trataba de Melnazzar y Teldorius. Dos Nathrezim hermanos al servicio de la Legión Ardiente.

-Sí, eso fue el en pasado- le remarco Teldorius –Pero ahora tenemos otra misión. Así que déjate de recuerdos tontos-

K02

Un tercer Nathrezim entro al santuario. Eran tan terrorífico como los otros pero un poco más pequeño. Era Garzaloth el tercer hermano. Con voz igual de terrorífica remarco.

-Si ya saben cuál es nuestra misión porque están perdiendo tiempo. Talgath ordena un nuevo rastreo sobre los planetas cerca de Xerrath- y acto seguido miro a Melnazzar-Espero que encuentres algo ahora-y abandono el santuario. Melnazzar estaba tan sumido en sus pensamientos que ignoro el tono de su hermano menor.

Los tres hermanos eran miembros (y fundadores) de la Mano Negra. Una pequeña organización que ellos lideraban y tenían varios miembros demonios como esbirros. Un orden para apoyar a los tres hermanos en sus planes, una orden que cada vez sumaba más devotos.

La Mano Negra había apoyado las invasiones de la Legión pero su líder Melnazzar (el más fuerte de los tres hermanos) era muy impulsivo y brutal para las campañas. Aunque la Legión apoyaba la brutalidad y la saña el Nathrezim tomaba siempre la delantera, a veces arriesgando los planes de la Legión para saciar su sed de maldad. Como castigo Kil’jaeden relevo a la orden y les dio la misión de ayudar a Talgath en su búsqueda de los draeneis. Algo que le molesto profundamente a Melnazzar. Al pasar los años el demonio tomo una especial ira contra las criaturas “débiles y patéticas” como él llamaba a los draeneis. Fracasos tras fracasos dado que no podían encontrarlos en la Oscuridad del Más allá.

Pero el demonio había tenido sus oportunidades y en una ocasión logro captar su planeta de residencia. Pero sus impulsos lo hicieron atacar un poblado draenei y aunque el poblado cayo, dieron la alarma y toda la raza volvía a escapar. El demonio en particular disfrutaba matar a los machos que se resistían, en algunas ocasiones los mataba arrancándoles los brazos o decapitándolos. Uno de sus métodos favoritos era arrancarles las pezuñas y golpearlos con las mismas hasta matar a la víctima, los gritos de dolor eran una motivación para él.

Pero sus presas eran las mujeres de aquella molesta raza. Puesto que le recordaban a sus compañeras Eredar de Argus. Melnazzar no las mataba de un golpe como los machos, además de practicar todo tipo de abusos contra ellas su método favorito era inmovilizarlas y provocarles pesadillas en su mente, disfrutando como la draenei pedía a gritos su muerte pero este se la negaba. Esto le producía un placer inmenso en su oscuro corazón. Pero al recordar estos actos también se le vino a la mente el fracaso que supuso hacer aquellas acciones.

Renegó un momento y se puso en pie frente a Teldorius. Unas horribles alas se expandieron cuando se levantó, era más grande y poderoso que sus dos hermanos. De su cabeza emergían dos cuernos y una armadura lo cubría. Ignoro a Teldorius y se acercó a un extraño orbe donde plasmo su poder para continuar con su eterna y horrible tarea: encontrar a la raza traidora.

Habían pasado casi seis meses desde aquella misión de los lagartos y la pareja draenei –ahora amigos- se habían encontrado durante muchas lunas. En un principio el general Goliath –padre de Ordnael- había rechazado la petición de su hijo, que consistía en que el general le diera una carta a la Vinculadora de Almas Hasia pidiéndole exclusivamente la ayuda de Avuuna en su aldea. Pero Ordnael tras rogarle logro su cometido, después de todo Goliath pensó –una sola draenei no hará daño- y así las “ordenes” del general se hicieron más constantes y Ordnael viajo a la gran ciudad para buscar a Avuuna para cumplir esas supuestas órdenes. Ambos salían a pasear por los bosques, a comer o simplemente a disfrutar de los hermosos paisajes de aquel mundo.

K03

La confianza de ambos hacia el otro se hizo más grande y se contaban todo tipo de secretos. Incluso el acercamiento físico de ambos se incrementaba, Ordnael tomando la delantera y haciéndole cosquillitas a Avuuna, la cual no tardó en responder haciéndole lo mismo al draenei. Avuuna se sentía segura y contenida por ese draenei que era su amigo. Dado que no tenía muchos amigos en el templo, aprovechaba para contar todo tipo de historias y bromas. Una noche entre tantas risas Ordnael pensó que era buena idea preguntarle:

-¿Por qué decidiste ser una Auchenai?- con el tono tan tranquilo de siempre.

Avuuna paro las risas y su rostro se torno serio, suspiro y dijo:

-Sabes que hemos pasado unos meses estupendos. Realmente me he sentido muy relajada contigo. Pero también te he dado mi confianza y creo que debes saberlo, me has contado que tu madre fue asesinada por demonios cuando eras más pequeño.

Ordnael miro a la fogata e hizo un gesto de aprobación.

-Cuando era niña y estábamos en el planeta Fanlin’Deskor mi aldea fue la primera atacada por los demonios. No recuerdo mucho pero oí gritos y vi cadáveres por todas partes, mi padre me escondió en el fondo de nuestra pequeña choza, después no oí nada mas. Creo haberme quedado dormida pero al despertar una enorme mano azul me toco, nunca olvidare sus palabras:

-Por la Luz que siga viva- era Snecel, un Auchenai quien dirigió a los sacerdotes y vindicadores contra los demonios. Aparentemente habían matado a los invasores pero nadie de mi familia sobrevivió. El draenei me tomo en sus brazos y me dijo –no te preocupes pequeña yo cuidare de ti- y así me adopto.

Ordnael miraba la fogata recreando la escena. Que horrible habría sido ese evento.

K04

Avuuna quedo callada durante unos segundos pero continúo:

-Snecel  me crió y me cuido. Me enseño que la Luz era el arma más poderosa contra la oscuridad y que siempre que yo tuviera una esperanza en mi corazón, nunca me tendría que rendir hasta cumplirla. Sé que la muerte es algo horrible pero también sé que la persona que pierde a un ser querido sufre como si ella también muriera- Avuuna miro a Ordnael- Por eso me decidí cuidar a los muertos. Para que puedan encontrar la paz, tanto ellos como las personas que sufrieron su pérdida. Demostrarles que no era el fin del mundo y que debían seguir adelante.

Ordnael la observo admirado y pregunto:

-¿Y cuál es tu sueño?

Avuuna se levantó del tronco donde estaban sentados, apretó los puños y miro al cielo

-Quiero que esta guerra acabe y podamos vivir en paz. Que nadie más sufra por la Legión ni por ningún mal en esta vida. Que ningún inocente, niño o niña, nadie pero nadie deba ser testigo de los horrores que hemos vivido- la draenei se sentía algo aliviada por contarle a alguien esa carga que llevaba. Pero la sacerdotisa no olvido esa frase de su compañero “¿Cuál es tu sueño?”

Ordnael se levantó del tronco y se puso en frente de ella y le tomo las manos con suma delicadeza y le susurro:

-Mientras tengamos una esperanza la Legión nunca nos podrá vencer- y acto seguido Avuuna sonrió, Ordnael le corrió el mechón de cabello que tapaba su cara y le dio un cálido abrazo. Ahora termino de entender a la sacerdotisa.

-Debemos volver, ya casi amanece- le dijo Ordnael

Gruñido tras gruñido fueron lanzados por Melnazzar quien buscaba entre la Gran Oscuridad pero no encontró nada. Solo más planetas con razas miserables que pronto serian destruidos. Hasta que una sonrisa diabólico (más de lo normal en el) se posó en su rostro, sintió una actividad y de inmediato conecto su mente al orbe para buscar el origen. Su cara se transformo al encontrar Murudar. De inmediato su mente diviso todas las ciudades draeneis en el planeta, la gran capital Rangerei donde sintió el poder del Profeta Velen, el hermano traidor según Kil’jaeden. Vio una enorme ciudad con gigantescos templos y su cara se lleno de odio al ver a esos draeneis caminando con suma tranquilidad. Siguió buscando y encontró unas pequeñas aldeas alejadas de la seguridad del ejercito Draenei. Una especialmente solitaria con un puñado de draeneis en ella.

K05

Melnazzar los vio ahí festejando como si nada pasara. La ira emano de su ser y rugió como si un depredador divisara a su presa. Pero rápidamente pensó –No. Debo advertirle a Talgath de inmediato sobre los draeneis-. Pero ni el mismo se creyó eso ¿Qué problema tenía en particular con esa raza? Era la única raza que le causaba algo en el cuerpo, necesitaba hacerles daños para estar bien. Medito durante un momento –Esa aldea es muy pequeña y no tiene defensores. Además está alejada de las grandes ciudades no correrá peligro la misión. Además tengo hambre no pasara nada si me quedo con algunos de ellos como recuerdos, especialmente sus colas me serán útiles- se dijo a sí mismo para convencerse que sería un pequeño bocado y nada más. Miro a su alrededor pero no vio a sus hermanos. Toco el orbe y en un instante desapareció del santuario.

Los pocos draeneis de la aldea estaban reunidos en una mesa donde un banquete los saciaba. Cantaban y reían en la tranquilidad de la madrugada. Una oscura niebla apareció entre el pantano que separaba la aldea del bosque y el señor del terror apareció. Cauteloso y sigiloso. Diviso a dos guardias en la entrada. Una sonrisa burlona apareció en su cara y cargo. El primer guardia lo vio llegar pero el grito no salio de su boca, acto seguido la cabeza se perdió entre las aguas del pantano. El segundo guardia pudo levantar su escudo pero el Nathrezim clavo su enorme garra en su estómago, arrancándole todos los órganos y dejando un grito ahogado, acto seguido cayo al suelo bañado en sangre azul.

Melnazzar rió y vio a los dos guardias sin vida. Había sido demasiado fácil. En la mesa central una draenei recitaba una canción sobre los triunfos del Profeta sobre sus hermanos, los draeneis la acompañaban y reían. Pero la draenei paro de cantar y miro al cielo como una enorme figura caía en picada sobre la mesa, el impacto de Melnazzar sobre la draenei hizo que la mesa estallara en un instante. Ahora si algunos pudieron gritar pero no sirvió de mucho. El señor del terror saco dos enormes y espantosas espadas y empezó a decapitar a diestra y siniestra.

Algunos intentaron hacerle frente pero fue en vano, el Nathrezim rugió y tomo a la draenei próxima que tenia, que se preparaba para un conjuro contra el. No había tiempo para juegos, la tomo de la cabeza y le tercio el cuello, el sonido de sus huesos fue tan espantoso que el próximo draenei suplico ante el demonio pero este le clavo su enorme espada en el pecho. Y así los fue cazando uno por uno, algunos lo atacaron con arcos pero Melnazzar los esquivo y arranco los brazos del draenei próximo, sus garras se clavaron en el cuello de otro guardia que llego para ver que pasaba, y su espada le atravesó a otro en el vientre. Una madre con su hijo trato de escapar hacia el pantano pero Melnazzar tomo altura y cargo contra ella, arrastrándola a ella y su bebe y chocando en una pequeña choza que se desplomo enseguida. Solo Melnazzar se levantó. Los últimos draeneis trataron de cruzar el pantano pero el señor del terror recito unas palabras diabólicas y una oleada de murciélagos atacaron a los draeneis, mordiéndolos y arrancándoles los pedazos de su piel. Melnazzar miro a su alrededor y vio los cuerpos sin vida pero dos guardias cargaron contra el.

El general Goliath y el comandante Brend salieron de sus tiendas y miraron horrorizados la escena

-¡Brend! ¡Rápido busca sobrevivientes!- grito el general

Pero Melnazzar despacho a los dos guardias y ataco al comandante Brend. Rápidamente tomo su escudo para defenderse y resistió el primer embate del demonio pero la segunda espada encontró directo el cuello de Brend quien dejó caer el escudo y la espada, y su cuerpo se desplomo.

-¡MONSTRUO!- grito Goliath mientras miraba imponente la escena. Toda la aldea había sido masacrada en cuestión de segundos.

El señor del terror lo miro a los ojos y dijo:

-¿Tu eres el líder de esta chusma? ¿Hay alguien más aquí contigo?-

Estas palabras picaron la mente del general. Su hijo estaba ahí afuera y no regresaba aun.

-Hijo…-se escuchó un leve susurro y acto seguido el general desenvaino la gran espada. La Vengadora de A’dal.

K06

Melnazzar miro de reojo la espada y le pareció ver un destello de luz en ella que le hizo dar un escalofrió ¿Qué tenía de especial esa baratija? Pero su pensamiento termino de inmediato. El general cargo contra el trazando un arco con la espada y rasgando el lugar que Melnazzar había ocupado segundos atrás, el Nathrezim se movió a tiempo. No se quedo atrás y desenvaino su terrorífica espada y ambas chocaron en combate. Con un escenario escalofriante de fondo el general y el Nathrezim se trenzaron en combate parejo. Ataques y bloqueos durante varios minutos, el general saco una buena ventaja sobre el demonio que retrocedía pero no bajaba la guardia. Goliath rugió y la espada pareció brillar, acto seguido la espada corto el ala izquierda de Melnazzar.

El dolor. Algo que no había sentido hacia milenios ¿y se lo había provocado esa criatura? Melnazzar examino su ala herida y le costaba sentirla pero no la había cortado del todo, el dolor era importante. Melnazzar lanzo una mirada iracunda al draenei que se preparaba para el ultimo embate.

El general Goliath le pidió una última fuerza a los Naaru y entro en carrera. Se lanzo directo hacia el demonio y acomodo la espada para que se clavara justo en la frente del demonio.

Melnazzar dudo por un momento al ver la carga inminente del draenei y con su ultimo segundo se coloco las manos en el pecho y lanzo un leve susurro. Al abrir los ojos vio al general a centímetros de el, inmóvil. La sonrisa se poso en su rostro. El general no podía moverse y empezó a perder el control de su cuerpo y un peso horrible cayó sobre él. Su cuerpo parecía dormirse y dejo caer la espada al suelo. Empezó a ver la oscuridad y resignado entendió que era.

Melnazzar se acercó lentamente hacia el diciéndole –Duerme pequeño draenei, duerme….- y Goliath cerró los ojos en el sueño profundo que lo ataco.

El sol ya se había posado sobre el bosque y la pareja de draenei volvía a la aldea. Pero quedaron paralizados ante la grotesca escena: los cuerpos habían sido juntados y quemados en el centro. Algunos habían sido desmembrados completamente y brazos o piernas estaban dispersos en forma desordenada. Un shock mental le dio a Goliath al ver su aldea destruida y las lagrimas salieron de sus ojos. Todos estaban muertos. Pero el alma se le partió al ver la gran figura que estaba empalada en el centro, era su padre.

El general Goliath estaba con la gran Vengadora de A’dal clavada en el estómago mirando hacia abajo y su cabeza había sido retirada del cuerpo y estaba clavada en una pica. Ordnael lanzo un mar de lágrimas y corrió hacia el cuerpo aunque el olor era repugnante. Se quedó llorando al lado del cuerpo de su padre ¿Cómo había permitido que pasara esto?.

Tuulani también lloro al ver la terrible escena. Fue idéntica a cuando el Exarca Maladaar la salvo, su aldea había quedado igual. Aunque lloro por unos segundos trato de buscar algún superviviente. A diferencia de aquella fatal noche ahora podía usar el poder de la Luz para sanar heridas. Busco entre los restos chamuscados de las aldeas pero el estomago se le revolvió al ver como quedaron los pocos niños draeneis, no había sobrevivido nadie. Mientras le rogaba a la Luz que hicieran efectos sus hechizos de sanación sobre los cuerpos, pero esta no respondía. Se metió en otra casa para buscar alguna señal de vida pero solo pudo ver algo que le heló el corazón: un horrible sonido provenía de aquella escena, como si un depredador devorara a su victima hasta triturarle los huesos. La pequeña criatura comenzó a encorvarse y dejo ver su verdadera forma. Tenía unos horribles cuernos, pezuñas en sus pies y sus garras y boca manchadas de sangre azul. Solo se miraron durante un segundo, que fue suficiente para que Avuuna saliera corriendo aterrada.

Ordnael seguía junto a su padre. Las lágrimas no paraban de caer y gritaba al contemplar la escena.

Avuuna llego corriendo y trato de moverlo pero el draenei había perdido el alma.

-¡Debemos irnos ahora! La Legion nos ha encontrado!- grito desesperada Avuuna pero Ordnael no respondió.

¡Ordnael…ORDNAEL!-La draenei lo tomo del brazo y lo trajo de vuelta al mundo –debemos irnos ahora-

El draenei seguía sin entender la escena pero se levantó de golpe y siguió a la draenei. Solo unos pasos y la enorme criatura les bloqueo el paso. Los miro a ambos con una sonrisa tan burlona que daban ganas de darle un hachazo en la cara.

Ordnael sintió que le fallaron las piernas. Se había enfrentado a demonios pero ¿Qué era eso? Avuuna estaba igual de aterrada. Convivía con muertos y fantasmas pero eso era algo peor.

Melnazzar los miro unos segundos y exclamo:

-¿A dónde creian que iban chicos?- Al no recibir respuesta lanzo otra pregunta:

-¿Cómo se me habían escapado? ¿se escondieron muy bien?- replico el demonio pero no tuvo respuesta.

Los miro a ambos pero centro su mirada en Ordnael y luego en Avuuna y capto la idea. Volvió a fijarse en Ordnael:

-Ya veo…así que ¿ella es tu noviecita eh?- aprovéchala un ultimo momento.

Pero al terminar su frase Ordnael quien seguía aturdido por la escena volvió a la tierra de inmediato y miro a Avuuna y sintió algo que le partió el alma. El rostro de la draenei estaba cambiado, estaba aterrada, tenía mucho miedo y sabía que era el fin. Ordnael pensó en la frase del demonio –¿mi novia?-y miro a Avuuna una última vez.

Melnazzar trato de decir otra amenaza más, quizás que los mataría con pesadillas horribles o algo por el estilo pero sus ojos se abrieron sorprendidos cuando una descarga de Luz sagrada le impacto en el pecho de lleno en la armadura. Miro el gran daño que la descarga provoco y al levantar la cabeza otra descarga le impacto de lleno en el rostro. Rugió de dolor pero al mirar de nuevo otra descarga le dio en el brazo.

Ordnael miro a su compañera, esa con quien sin querer se había encontrado y ahora era su amiga. El quería estar con ella pase lo que pase. No quería perderle. Sabía que la quería y quería pasar el resto de su vida con ella. Avuuna casi con lágrimas en los ojos lanzaba todo tipo de descargas contra el demonio y dijo

-¡No es el fin! Aún hay esperanza.-

Estas palabras le trajeron recuerdos a Ordnael. Cuando su padre trato de calmarlo el día que su madre murió, el día que mato su primer demonio, el día que fue ascendido a capitán, el día que sin querer tuvo que ir a la gran ciudad de sacerdotes y el ultimo recuerdo fue la biblioteca del templo y la imagen de una muchacha se apareció en su mente y una frase. –Soy Ordnael y traigo esta nota ¿eres Avuuna?- y el rostro de aquella hermosa draenei lo trajo a la tierra de nuevo. Esa misma draenei estaba a su lado ahora pero asustada. El no dejaría que nada le pasara, nunca y dijo mientras apretó el puño:

-No es el fin- y volvió al montón de cadáveres que tenía atrás.

K07

Melnazzar se defendía como podía de los ataques. Aunque intentaba contraatacar otra descarga de Luz sagrada y magia oscura lo dejaba fuera de combate. El demonio rugió y la ira se apodero de él, Tuulani se quedó sin fuerzas.

-¡YA BASTA!-grito Melnazzar-¡LOS VOY A MATAR A LOS DOS!-

Pero al levantar la vista para lanzar un hechizo letal vio un destello de luz contra el. El draenei que hacia segundos estaba llorando en el suelo se lanzó salvaje hacia él. Melnazzar pudo ver su rostro con una ira desenfrenada y la gran Vengadora de A’dal acercarse a toda velocidad. Se preparó para lanzar el mismo conjuro para dormirle pero la espada se clavó de lleno en su pie, casi cortándolo en su mayor parte. El demonio rugió de forma tan horrible que cualquier depredador salvaje hubiera huido. Se tomó el pie y sintió un dolor insoportable y vio como la sangre oscura le chorreaba, en ese momento recordó la herida en su ala y su cuerpo cedió y su cara comió el polvo del suelo. Rugió de dolor y lo último que vio fue la pareja de draeneis escapando hacia el bosque. Trato de levantarse para seguirlos pero la pierna le fallo y cayó nuevamente al suelo. El lugar se llenó con su sangre.

Corrieron a una velocidad infernal por el bosque. Aunque la amenaza lagarto estaba presente poco les importo.

-Espera Ordnael- le dijo Avuuna exhausta. –Creo que no nos sigue-

Ordnael paro unos metros mas adelante y se arodillo por el cansancio y trato de procesar todo lo que había pasado. Las lagrimas volvieron a sus ojos y la impotencia también.

-¡Como ha pasado esto! Debo volver y acabarlo!- grito Ordnael con toda su ira y tristeza.

-Si no avisamos al Profeta la Legion nos matara a todos- le respondio Avuuna -porfavor-

Pero Ordnael parecio ignorarla y la imagen del cadaver de su padre le provoco todo tipo de emociones. Que se desvanecieron cuando sintió unas manos tan delicadas pero cubiertas de sudor

-Mirame- le dijo Avuuna a Ordnael- Si no damos la alarma miles más morirán. -Porfavor- y una lágrima se le escapo mientras tomaba las manos de Ordnael.

El la miro y la abrazo de la forma más sincera del mundo. Duro unos segundos pero fue un abrazo que no querían que terminara. Cargado de dolor, culpa y amor.

-Mi padre fue un hombre valiente. El hubiera querido que salve a los demás- dijo Ordnael secándose las lágrimas y poniéndose de pie.

-El estará orgulloso de ti-le replico Avuuna-Como yo lo estoy de ti-

Sintieron un gran alivio al ver cientos de guardias apostados en los muros. Habían llegado a Rangerei la capital de los draeneis. Un guardia les impidió el paso

-¿Qué los trae con tanta prisa?-pregunto con voz grave

-Debemos ver al Profeta Velen de inmediato-dijo Avuuna

K08

-Eso será imposible-Replico el guardia-el Profeta no recibe a nadie hoy-

Ordnael se acercó al guardia y lo tomo del cuello

-Nuestra aldea fue masacrada por un demonio, la Legión Ardiente sabe que estamos aquí. ¡Si no nos dejas pasar serás el responsable de la muerte de miles!-le dijo con la forma mas amenazante del mundo.

Los guardias se miraron entre si y aceptaron.

El demonio apenas podía moverse. La desesperación lo tomo y hizo todo el esfuerzo para levantarse pero fue en vano otra vez. Era inútil.

-¡Melnazzar!-dijo una voz horrible pero familiar para el-era Teldorius

-¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué son estos draeneis muertos?

Melnazzar no hablo por unos segundos pero acepto y dijo:

-Están en este mundo. Los he detectado aquí y acabe con esta aldea-

-Pero estas herido ¿Qué paso?-le replico su hermano.

-Una pareja logro escapar –y una mueca de dolor no tardó en hacer presencia- se escaparon hacia el bosque. Me hirieron y no pude detenerlos-

El rostro de Teldorius entro en cólera

-¿Qué?-¿Los dejaste escapar? ¿Hace cuánto?-

-Un día- le replico un dolorido Melnazzar- ya deben haber alertado a los demás. Llama a Talgath ahora-

Un enorme guardia del apocalipsis apareció junto a Teldorius

-¿Ordenes señor?- le pregunto con una voz infernal.

-Avisen a Talgath ahora. Lancen patrullas por todo el mundo. Traigan a los canes viles para que rastreen la zona. Avísenle al Señor vil Zakuun ¡AHORA!-le ordeno Teldorius enfadado.

El demonio se apresuro y desapareció.

-Nos has vuelto a fallar hermano-lo acuso Teldorius- Kil’jaeden querrá nuestras cabezas- y se marchó para dar órdenes a los demonios.

Melnazzar miro al cielo con ojos ardientes en odio.

El mundo que habían habitado durante años empezó  a encogerse debajo de ellos mientras el Genedar tomaba vuelo. El Profeta había ordenado abandonar el planeta. Se estaban tomando los preparativos para decidir a donde iban a parar.

La enorme oscuridad del universo se apreciaba por la cámara de la nave donde reposaba Ordnael. Mientras miraba el planeta hacerse más pequeño miro la gran Vengadora de A’dal a su costado. Pero se centró en el planeta que desaparecía sobre sus pies. Tomo aire para suprimir los horribles recuerdos pero los sustituyo rápidamente por los lindos. Un cálido abrazo lo tomo por sorpresa.

-Lo siento de verdad. Pero hicimos lo correcto- le dijo Avuuna mientras lo tomaba por atrás.

-Si- dijo Ordnael –Hicimos lo que pudimos, hay cosas donde no podemos actuar pero en donde se pueda actuar, debemos hacerlo.

Avuuna lo saco de su posición para que el la mirara a los ojos.

-Dime algo- Avuuna lo miro con un rostro angelical-Cuando te vi no pensé que pasaríamos tantas cosas juntos. Tantas aventuras, tantos inconvenientes pero también tantas felicidades. Dime ¿Cuál es tu sueño?

Ordnael recordó la charla en la fogata hacia unos días atrás y sonrió

-Mi sueño es estar contigo para siempre. Protegerte, amarte y no dejar que nada malo te pase porque yo te amo Avuuna-

La draenei sonrió y Ordnael acerco su rostro al de ella de forma lenta y la beso

-Nunca nada nos separara- le dijo ella mientras apoyo su cabeza sobre el pecho de Ordnael.

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