“Nuestro pueblo ha caminado a oscuras y mi camino ha sido uno de los más terribles. Pero la Luz me mostró que no estaba perdida. Me ayudó a tener fuerzas para sobrevivir a pesar de lo que había ocurrido y de todo el mal que había hecho. Es una fuerza que todos los sin’dorei compartimos.”

— Lady Liadrin

Lady Liadrin es la matriarca y líder surpema de la Orden de los Caballeros de sangre.

Los caballeros de sangre

Lady Liadrin fue hace mucho una sacerdotisa de la Luz, pero renunció a sus votos después de la invasión de la Plaga en Quel’Thalas, al sentir que la Luz les había abandonado en el momento de mayor necesidad. Su desprecio la llevó a presentarse voluntaria para un nuevo proyecto de los magistri: la canalización de la Luz a través de un naaru capturado, llamado M’uru, que fue enviado por el mismo Kael’thas. Originalmente no fue más que un ser de gran poder con el que podían saciar su adición mágica, pero un magister llamado Astalor Jurasangre no le agradó esta noción. Después de muchos estudios y experimentos, finalmente fue capaz de idear un nuevo método radical para pudieran usar la Luz, en contra de su voluntad, aquellos que no habían “ganado” el derecho a servirla. De este modo, los sin’dorei fueron capaces de empuñar la Luz una vez más. Bajo el liderazgo de Liadrin, los Caballeros de sangre rápidamente se ganaron el apoyo popular dentro de Quel’Thala, su férrea voluntad y su capacidad de manipular la Luz son vistas como un testamento del poder de los sin’dorei para algunos, aunque muy despreciadas por otros. Como tal, comenzó un nuevo capítulo en la historia de Quel’Thalas.

The Burning Crusade

 Lady Liadrin residía dentro de la sede de los Caballeros de sangre en la Ciudad de Lunargenta, junto a M’uru. Supervisó la formación de los nuevos miembros de la orden de los Caballeros de sangre, y en un intento de hacer valer su autoridad sobre la Luz a aquellos que se hacen llamar ‘paladines’, Liadrin encargó a los miembros de alto rango quemar y profanar la Capilla de Alonsus.

La traición del Príncipe

Lady Liadrin se compromete a luchar junto a la Ofensiva Sol Devastado.

[one_fourth][/one_fourth][three_fourth_last]A pesar de su influencia, la orden de los Caballero de sangre sufriño un duro golpe después de que el príncipe Kael’thas vendiese su lealtad a la Legión Ardiente y secuestrase a M’uru de Lunargenta. Liadrin observó con sus propios ojos el resultado de esta traición. Sin su fuente de poder, viajó desesperadamente a la Ciudad de Shattrath para reunirse con su líder A’dal, otro naaru, para encontrar una nueva fuente de energía. Una vez allí, averiguó que M’uru supo de su destino desde hace mucho tiempo y que se había dejado manipular por los elfos de sangre, a sabiendas de que iba a ser el catalizador para su redención final, y que el Profeta Velen también lo sabía. Inspirada por este conocimiento, Liadrin renunció a su lealtad a la Casa Caminante del Sol, y luchó junto a la recién formada Ofensiva Sol Devastado para poner fin a las oscuras ambiciones de Kael’thas en la Isla de Quel’Danas y, finalmente, restaurar la grandeza de Lunargenta.[/three_fourth_last]

En su ausencia, Lord Solanar Sangre Colérica ha asumido el papel de formar a los aspirante a maestros Caballeros de sangre dentro de Lunargenta. Sin la presencia de Liadrin para poner los intereses políticos de los Caballeros de Sangre sobre la mesa, el Gran magister Rommath los representó en la Aguja Furia del Sol en su lugar.

Furia de la Fuente del Sol

Lady Liadrin y el Profeta Velen observan La Fuente del Sol, momentos antes de su renacimiento.

Tras la muerte de Kael’thas y la derrota de Kil’jaeden, Liadrin viajó a la profanada Fuente del Sol junto al Profeta Velen. Se lamentó de que los elfos de sangre nunca podrán expiar el pecado que cometieron condenando a M’uru, pero Velen adquirió el “corazón” de M’uru y lo canalizó en la Fuente del Sol. En una llamarada masiva de luz, la fuente de energía se restableció, y Velen anunció el comienzo de un renacimiento del alma de una nación.

Después de la victoria en la Meseta de La Fuente del Sol, Lady Liadrin fue testigo del renacimiento de la Fuente del Sol. Reconociendo que el camino que habría por delante sería duro, Liadrin ha reavivado una relación mucho más positiva con la Luz. La matriarca de los Caballero de sangre ha vuelto su atención a liberar a su pueblo de su adición a la magia de una vez por todas.

Entra el Profeta Velen.
Profeta Velen dice: Héroes mortales, vuestra victoria de hoy de fue profesada hace mucho. El angustiado grito de derrota de mi hermano resonará en el universo y llevará una esperanza renovada a todo los que aún se enfrentan a la Legión Ardiente.
Profeta Velen dice: Mientras se acerca la derrota definitiva de la Legión, sentíos orgullosos sabiendo que habéis salvado incontables mundos de la llama. Del mismo modo que marca un final, esta día también anuncia un nuevo comienzo…
El Profeta Velen invoca un gran cristal del cielo. El cristal se sitúa encima de La Fuente del Sol.
Profeta Velen dice: La criatura Entropius, a quien os habéis visto obligados a destruir, fue otrora el noble naaru M’uru. En vida, M’uru canalizó grandes energía de LUZ y ESPERANZA. Durante algún tiempo, algunos descaminadosintentaron robar esas energías…
Entra Lady Liadrin.
Lady Liadrin dice: Nuestra arrogancia fue imperdonable. Condenamos a uno de los seres más nobles jamás conocidos. Nunca expiaremos este pecado.
Profeta Velen dice: ¡La buena noticia es que he recuperado la chispa del noble naaru del lugar en que cayó! Donde hay fe nunca se pierde la esperanza, joven elfo de sangre.
Lady Liadrin dice: ¿Es posible…?
Profeta Velen dice: ¡Observad ahora, mortales, el CORAZÓN DE M’URU! Inmaculado. Bañado por la luz de la creación, como en el amanecer.
El corazón de M’uru desintegra y fluye hacia la Fuente del Sol. La Fuente del Sol se enciende una luz cegadora.
Profeta Velen dice: Con el tiempo, la luz y la esperanza que contiene renacerá para ser más que este simple fuente de poder… Quizá revivan el alma de una nación.
Lady Liadrin dice: ¡Benditos antepasados! Lo siento… tanto amor… tanta gracia… no hay… palabras… es imposible describirlo…
Profeta Velen dice: La salvación, joven. Es la que nos espera a todos.
Profeta Velen dice: Adiós…

Via:WoWPedia

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