Hace algunos días llegó a Netflix la quinta temporada de Black Mirror y, entre sus capítulos, existe uno llamado Striking Vipers, capítulo que llamó mi atención porque está relacionado con los videojuegos, en especial los de realidad virtual.

Striking Vipers trata de dos amigos (Danny y Karl) aficionados a un juego de peleas que tiene el mismo nombre. Cuando son jóvenes lo juegan de manera normal, con el control y apretando todos los botones para que salgan los combos. Los dos tienen a sus personajes favoritos: Karl utiliza a la chica sexy Roxette y Danny al guapo Lance.

Después de algunos años, cuando son adultos, ellos pierden contacto hasta el cumpleaños de Danny. En él, Karl le entrega su regalo de cumpleaños: Striking Vipers modo realidad virtual con aparato y todo para recordar los viejos tiempos. Lo interesante de este nuevo juego de realidad virtual es que ellos se conectan con los peleadores de manera física y emocional. En otras palabras, ellos sienten los golpes, los roces y el combate como si fuera la vida real, pero sin hacerse daño.

Un poco de Saw

Esta trama podría ser similar al popular anime Sword Art Online, donde los jugadores entran al mundo virtual para combatir, el problema es que ne esta serie, los personajes, si mueren en el juego, mueren en a vida real. En Striking Vipers no es el caso, pero el juego les permite hacer lo que deseen sin restricción alguna, incluso besarse.

Alto spoilers

A pesar de que no es una trama que explote la tecnología o el pensamiento humano del futuro, el capítulo me gustó mucho por la forma retorcida en que nos podemos comportar siempre y cuando las acciones no afecten nuestra vida. Estar dentro de un videojuego, en el que no me sucede nada, pero puedo sentir, hace que la imaginación humana no tenga límites y las sensaciones sean diferentes. Es por eso que Karl y Danny comienzan a tener relaciones sexuales dentro del juego bajo los personajes de Roxette y Lance.

Al inicio ellos no saben lo que sucede, pero comienza a volverse una adicción el conectarse todas las noches para entrar a Striken Vipers para experimentar con diferentes posiciones, en diferentes escenarios y despertar la atracción sexual de diferentes maneras hasta que Danny empieza a notar que en la realidad, las cosas no están tan bien con su esposa, ya no siente el deseo de estar con ella y descuida a su familia. Por otro lado Karl se vuelve adicto y no quiere dejar de sentir ese placer que sólo el juego le demuestra ya que, dentro de SV él es una mujer.

Tal vez no es uno de mis capítulos favoritos de la serie, pero me impresionó mucho la forma en que la realidad virtual puede llegar a ser adictiva y mejor que la realidad. ¿Cuántas veces no hemos querido entrar a nuestro videojuego favorito para vivir dentro de él? Yo daría todo por pasar una tarde dentro de Tamriel o Hyrule porque sé que me otorgaría una vida diferente a la que experimento, porque sé que ahí estaría rodeada de criaturas mágicas o de paisajes que quitan el aliento. La realidad nos consume gracias al trabajo, la expectativa social, la familia y el dinero; dentro de un juego no existe eso, las emociones son distintas y podemos hacer lo que nos plazca, siempre y cuando el título lo permita.

Los sentimientos encontrados entre la heterosexualidad, bisexualidad, homosexualidad e inclusos transgénero, se hacen presentes en la mente del espectador y en los personajes. Karl disfruta siendo mujer dentro del juego, pero tiene relaciones con mujeres fuera de él. Danny tiene a su esposa, pero disfruta teniendo relaciones con una mujer virtual que a la vez es un hombre. Entonces es cuando todo se sale de control.

Danny sabe que eso está mal, que está perjudicando su vida matrimonial y que de una manera extraña se está acostando con su amigo. Si ellos en realidad son homosexuales, lo que necesitan es probar que lo son, por lo que Danny le propone a Karl verse en la realidad para saber si lo que sienten dentro del juego lo experimentan en la vida real. Pero las cosas no son así.

Un final inquietante

Nosotros, como seres humanos, siempre buscamos más de lo que tenemos. Nunca nos cansamos: más objetos materiales, viajes, juegos, parejas, placer, comida, emociones, aventuras. Cada quien tiene su manera de vivir la vida y Danny y Karl lo saben: su forma de explotar sus emociones y sus reacciones se encuentra dentro de un título de peleas que al final se convirtió en todo menos en el Striken Vipers que jugaban cuando eran jóvenes.

Por otro lado, el título nos deja claro que las relaciones sociales que tenemos de manera virtual no son lo mismo cuando tenemos el contacto personal. Dentro del internet nada es real y se generan expectativas falsas e irreales. Simplemente podemos ver cuántos amigos tenemos en redes sociales o en nuestras consolas y cuántos de ellos en verdad conocemos. Las conexiones virtuales son ambiguas, incluso falsas e irreales. La vida real es muy diferente a la virtual y lo podemos ver con los streams, con las fotografías, con las ediciones, con todo lo falso, maravilloso e impresionante que existe vía online, pero que en la realidad, sólo somos simples seres humanos que no sabemos hacia dónde dirigirnos en la vida.

¿Alguna vez llegaremos a tener este tipo de experiencias virtuales? ¿Preferiremos vivir, sentir y aventurarnos dentro de un mundo online en lugar de existir en la realidad? ¿Estaremos dispuestos a realizar hazañas virtuales por el simple hecho de que no afectan nuestro cuerpo real y dejar de experimentar en el mundo terrenal? Ahí se los dejo de tarea.

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